EN EL PLAN DE SALVACIÓN |
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Carisma y espiritualidad de nuestra Congregación: Vivimos nuestra vocación misionera, ante todo, desde la fe en la Santísima Trinidad que habita en nuestros corazones, por lo tanto, personal y comunitariamente glorificamos a Dios Uno y Trino y colaboramos para que sea conocido, amado y glorificado por todos los hombres. La misión surge de nuestra Espiritualidad Trinitaria y es lo esencial de nuestro ser. Como comunidad de mujeres proféticas nos ponemos a disposición de la misión de la Iglesia de proclamar la Buena Nueva de Jesús a todas las naciones y de dar a conocer el amor salvífico de Dios Uno y Trino (cf. Prólogo Const). Nuestros votos de amor célibe, pobreza evangélica y obediencia apostólica vividos en comunidades interculturales y multi-culturales son signos de la presencia de Dios y proclaman un silencioso y evidente mensaje a nuestra sociedad caracterizada por el incremento del individualismo, consumismo y la falta de compromiso y fidelidad. |
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